Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de abril de 2017

Cada vez menos libros de la Feria

Estos ejemplares se los compré a las niñas en la Feria del Libro. Uno, porque he visto mucho a Nelson Simón entre los libros que ellas revisitan. El otro, porque su autor es un colega holguinero a quien le tengo afecto y respeto desde los años de la Universidad de Oriente. Espero que lo sepas, Rubén Rodríguez.

Pues mis niñas leyeron los libros en minutos, los intercambiaron y debatieron. Luego me involucraron en su lectura. Entonces me sentí obligada a compartirlo para que los compren (quien esté cerca puede solicitar un préstamo), porque obviamente "funcionan" y se acerca la semana de receso.



sábado, 20 de marzo de 2010

Una entrada diferente

Después de escribir sobre el tema de la lectura y las preferencias literarias de mis hijas, intercambié algunos mensajes con Alexis Díaz-Pimienta, escritor, repentista, cultivador y promotor de la música campesina en Cuba. Sus libros infantiles de Chamaquili, que ya vio su quinto título, son los favoritos de mis niñas. El autor estuvo en Las Tunas y no pude encontrarme con él, tal como me propuso y yo esperaba. Será para la próxima... eso espero. Pero, mis hijas sí lo conocieron y llevadas por su papá, pasaron un rato muy agradable con Alexis. Así lo cuenta su papá en el blog Cuba Juan.

martes, 5 de enero de 2010

Larga vida al libro


La Feria Internacional del Libro Cuba 2010 ya tiene fecha. A partir del 10 de febrero, en La Habana, y en los primeros días de marzo, cuatro jornadas intensas en las Tunas. Incremento de títulos novedosos y de ejemplares esta vez. Yo, a garantizarles a mis hijas la quinta entrega (ahora se le dice así) de su libro preferido: Chamaquili, de Alexis Días Pimienta.
Cuando se hace una retrospectiva sobre el momento en que comenzamos a leer o cuáles títulos preferimos, una se pierde en la telaraña del tiempo. Pero, a veces lamentamos no haber disfrutado en la niñez o en la juventud de una lectura supuestamente ordenada, de acuerdo con la edad, intereses personales…, porque así apreciamos, en el momento justo, algunos títulos imprescindibles.
En ese camino, encontrar el texto equivocado puede hacernos apartar de la literatura, aunque se impone el caso contrario y se establece una unión que dura para toda la vida. Por eso, la visión de los profesores de Literatura y las bibliotecarias constituyen de tanta utilidad cuando se trata de hacer la mejor sugerencia o acercarnos el texto acorde con la individualidad. Gracias a ellas en las escuelas disfruté en la adolescencia de obras como Tom Jones, de Henry Fielding, además de otras tantas que nos llegaban por el contenido de clases. Generalmente, la familia celebra que los hijos adopten la lectura como una de las aficiones favoritas. Y , se vuelve común, la imagen de los audiovisuales donde un padre o una madre leen un libro a su hijos pequeños.
Del libro y de la lectura se ha dicho tanto… La llegada de internet les ha planteado también un reto. Ya sea por la competencia como entretenimiento, como las posibilidades tecnológicas que ofrece.
En particular, me cuesta mucho esfuerzo leer una novela en pantalla y solo la utilizo cuando son temas relacionados con mi profesión. Mas, suman mayoría, pienso yo, quienes ni siquiera analizarían la idea de una supuesta desaparición de la impresión de negro sobre blanco.

jueves, 29 de enero de 2009

La embriaguez de leer

Acabo de leer Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson. He tenido esa deliciosa sensación de dejarlo casi todo a un lado, incluso la actualización del blog, para devorarlo, y a la vez querer más y más. Hacía tiempo no me sucedía. Y le agradezco la dulce adquisición a mis amigos Iris Cruz y Rogelio Ricardo quienes de regreso de Francia lo trajeron como regalo.
A la memoria me viene una frase que leí hace tiempo en una publicación humorística cubana, Dedeté: las cosas ricas son ilegales, engordan o embarazan. Los buenos libros no entran ahí. Menos mal. Encontrar el tiempo para leer a veces resulta una especie de puzzle. Pero aparece. Más difícil es que nos llegue a las manos el título indicado, que impida fijar un horario para comer y dormir.
El libro en cuestión no es breve y como lo sacaba del bolso en cualquier lugar de espera, algunas personas me preguntaban extrañadas: "¿y en qué tiempo tú te lees todo eso?". Otra preguntica de ese corte la hacen visitantes casuales cuando ven el librero de la casa: "¿y ustedes han leído todos esos libros?".
Este tema también me recuerda la voracidad con que leíamos en la Universidad, ¡ay, qué tiempos!. Algunos de nuestros predilectos eran los de Mario Vargas Llosa, lo siguen siendo aunque no se publiquen en Cuba. Muchos de sus títulos prestados de mano en mano y casi con carnet de identidad como garantía, los leíamos forrados con papel periódico. De esa forma circuló igualmente lo que sería en lenguaje actual una edición pirata del cuento
El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Senel Paz, Premio Juan Rulfo, e inspiración para el guión de la película Fresa y Chocolate.
Aunque no dispongo de la continuidad de Los hombres que no amaban a las mujeres, otros dos volúmenes, sus 665 páginas me han dejado con el impulso para buscar algún título que me devuelva ese delicioso sabor, al final ni engorda, ni embaraza, ni es ilegal, aunque sí crea dependencia.

sábado, 6 de diciembre de 2008

La vida en rosa


En diferentes épocas y desde muchos años atrás se leen, con escasas modificaciones de unas a otras las novelas rosa. Aunque en Cuba no se publican, de mano en mano pasan innumerables títulos arrancando lágrimas de adolescentes y de mayores, las más de las veces del sexo femenino. Todos ellos aderezados con similares ingredientes: la muchacha pobre, buena y linda, el caballero apuesto y adinerado, algún que otro obstáculo para el amor y el consabido final feliz.

Pero, no se debe obviar el papel que en este asunto desempeñan los cuentos infantiles. Las mejores y más conocidas historias de hadas madrinas, príncipes y princesas que fueron felices después de vencer a madrastras malévolas, encantamientos y monstruos, constituyen la primera semilla donde de niños aprendemos a buscar la perfección y el entretenimiento en fábulas sencillas y con soluciones casi sobre humanas.

Disfrutar de un libro, cualquiera que este sea, no es pecado. Y en muchos de los casos de lectores y lectoras de novelitas rosa se evidencia una sed de imaginación, de “volar” a través de la letra impresa o de vivir historias de amor,tal vez por no tener una propia. En cambio, no siempre estas personas con manifiestas ganas de leer encuentran la mano orientadora y la ayuda para encontrar la buena literatura.

Algunos resultados de estudios publicados demuestran que un número notable de estas adolescentes y jóvenes gozan de la misma manera con títulos como María, de Jorge Isaac, o Madame Bovary, de Flaubert. Y la búsqueda de textos folletinescos muestra una laguna, que no solo está dada en las limitaciones editoriales, sino también en la promoción de las publicaciones, en la orientación y en la disponibilidad de las mejores obras, por medio de la red de librerías o bibliotecas públicas y escolares.

La labor de personas formadas para la promoción también gana adeptos. Quizás sea este el modo en el cual, por fin, Corín Tellado -autor más popular en estas lideas acá- pueda descansar en paz, porque al salir de casa tendremos que enfrentar la vida tal cual es.