Como cada año por esta fecha, me sumo a las cientos de personas que cuentan sus vivencias de los últimos días de diciembre, las festividades y los deseos para el Nuevo Año. Aunque yo, recurrente al fin, vuelvo al tema de mi pueblo natal, donde reside la mayor parte de mi familia de origen. El asunto radica en que no solo mis niñas y yo lo pasamos muy muy bien con nuestra gente y apreciamos los progresos o no en diversos aspectos. Pero es que de cualquier manera hay muchas cosas de Pilón que duelen.
Desde que tengo uso de razón -y mira que ha llovido desde entonces a acá- Pilón sufre los problemas del transporte. No solo ahora, como cualquier pueblecito, municipio o provincia cubana. Igualmente, estuvo agravado por el Periodo Especial, cuando solo podía visitar a mi familia desde la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, dos veces al año y por tramos cortos, cogiendo botella, sin garantías de horario ni salidas de guaguas, hasta en el estribo de un tren de Santiago hasta San Luis.
El quid del problema está en que ni siquiera durante las mejores condiciones de la década del 80 mi pequeño pueblo, ubicado a unos 90 km de Manzanillo, la ciudad más importante de la zona, y a casi 200 km de Bayamo, ciudad capital de la provincia, ha tenido alguna bonanza en cuestiones de traslado masivo de personas. Y con esa situación geográfica entre el mar y las montañas, obviamente los habitantes del terruño deben salir con frecuencia a estudiar, a realizar trámites, a turnos médicos...
El colmo es que durante mi servicio social de 1993 a 1995 -corresponsal de Radio Bayamo- debía acudir a la planta matriz a cobrar mi salario, 198.00 pesos. Solo debo anotar para refrescar la memoria que 1.00 cuc llegó a costar en esos años 120.00 pesos.
Recientemente se anunció a bombo y platillo por el Noticiero de la Televisión Cubana que la provincia de benefició con la entrada de guaguas marca Diana, de las cuales la mayor parte se destinarían a reforzar el uso local de Bayamo y Manzanillo y, una!!!! para cubrir la ruta Pilón- Manzanillo. Obviamente se agradece cualquier contribución en ese camino, pero es casi irrisoria la medida, máxime con las lomas por atravesar, la distancia, la demanda...en fin, mucha suerte con la idea. Pero, casi nada ha cambiado con ella.
Los habitantes de mi pueblo siguen pendientes de los camiones privados para salir del territorio cada madrugada y mañana o para regresar a casa.
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miércoles, 6 de enero de 2016
jueves, 16 de julio de 2015
Entre el mar y la montaña
Aquí comparto un material, de los muchos que escriben los visitantes a Cuba, en este particular del sitio www.travelindustrytoday.com sobre el complejo turístico de Marea del Portillo, en Pilón, Granma. Quizás desfavorecido por la distancia de las principales ciudades o la escasa publicidad, este lugar deviene en espacio ideal para el descanso, para compartir en familia y para conocer gente amable, generosa y sencilla.
http://travelindustrytoday.com/2015-07-15-beating-expectations-charming-and-affordable::22048
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miércoles, 15 de julio de 2015
Paseo veraniego por Pilón
Un paseo por mi pueblo natal y sus diversas opciones veraniegas... Siempre un gusto llevar a mis hijas y compartir en familia.
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Familia,
Pilón,
Vida personal
domingo, 18 de octubre de 2009
Pilón: Cubanía y un poco de publicidad

Hace días tenía intenciones de dedicar un post para subir fotos de Pilón, mi pueblo, en particular de sus hoteles de Marea del Portillo, tomadas por Gail Todd, una visitante habitual de la zona.
Sin embargo, lo he dejado para ahora por la
cercanía con el Día de la Cultura Cubana (20 de octubre), porque, ya lo he escrito aquí, a mí siempre me sugiere esta celebración pensar en los rasgos y asuntos generales que nos distinguen. ¿Por qué somos de una manera y no de otra? Casi siempre me voy en blanco con las respuestas, pero comparto mis ideas y algunas fotos. Ya eso
hace que valga la pena.
Cuando me iba a trasladar a vivir a Las Tunas, recuerdo haber preguntado
cercanía con el Día de la Cultura Cubana (20 de octubre), porque, ya lo he escrito aquí, a mí siempre me sugiere esta celebración pensar en los rasgos y asuntos generales que nos distinguen. ¿Por qué somos de una manera y no de otra? Casi siempre me voy en blanco con las respuestas, pero comparto mis ideas y algunas fotos. Ya eso
hace que valga la pena.
con insistencia a cuántos kilómetros está el mar. Y, sin pretender exagerar, me parecía casi imposble vivir alejada de la costa, pasarme un año o más sin ir a la playa, no lo consideraba probable. Al final, también me he dado cuenta que la insularidad marca a los nacidos aquí, para bien o para mal.Y no es que el litoral de mi pueblo sea similar a Varadero, o algo así; de hecho, la arena es negra mayoritariamente, aunque tiene algunas
playas de arena blanca. De cualquier manera, una las siente suyas, inigualables y hasta se siente bien hablar de ellas.Pilón es un pueblo asentado en la base de la Sierra Maestra y a la vez costero. Esta singularidad deviene un paisaje pintoresco, de tonos ocres, con un microclima a ratos semidesértico, muy cálido y con gente generosa, de esas que se sienten a gusto regalando a quien necesita aunque se quede con las manos vacías. Desearía para mi pueblo una voluntad enorme de salir adelante y vocación de emprendores.
Estas características, además de la alegría, la bondad, que distinguen a mis coterráneos, es válido recordarlas para saber que hay cualidades que no se deben perder, aferrarnos a ellas, porque también nos dicen quiénes somos.
Nota: La última foto y el mapa son de Google.
lunes, 11 de mayo de 2009
Celia Sánchez, el hada madrina de mi pueblo
Desde que estamos en la escuela y se estudia la historia reciente de la Revolución Cubana, entre las mujeres sobresalientes y queridas aparece Celia Sánchez Manduley (9 de mayo de 1920 a 11 de enero de 1980). Quizás para los jóvenes, es una más de las personalidades emblemáticas acompañada por otros muchos nombres. Es una figura para moldear estatuas o aprender biografías y hechos relevantes. En Pilón, mi pueblo, Celia no es solo una heroína, guerrillera; asesora, ayudante, colaboradora y compañera de Fidel Castro. Celia es leyenda, es un cariño hondo y familiar. Es además madre simbólica.
Llegó a Pilón en 1940, cuando el pequeño caserío en torno al central azucarero apenas tenía nombre y se identificaba por el accidente geográfico cercano: Ensenada de Mora. Ella venía en compañía de toda la familia procedente de Media Luna, otro pueblo costero al sur de Cuba donde nació. El patriarca, el Dr. Manuel Sánchez, había sido trasladado al ingenio Cape Cruz a establecer consulta médica.Amante de la naturaleza, la aventura y los espacios abiertos, rápidamente la hija inquieta recorrió la zona, proyectó y amó la confluencia del mar y la montaña, que como una combinación peculiar y única a ratos distingue el paisaje por acá. Pero, asimismo alivió el dolor de algunas familias y regaló juguetes en aquellos huérfanos días de Reyes, en una región de mucha pobreza e insalubridad en la época.
Se dice que en uno de sus viajes de pesca y excursión, Celia imaginó un hotel donde se inauguró en la década del 80 el "Marea del Portillo". Sus inquietudes patrióticas la impulsaron a acompañar a su amiga, la escultora Jilma Madera a llevar el busto de José Martí al punto más alto de Cuba, el Pico Turquino, a unos 1970 metros sobre el nivel del mar. El Parque Lenin y Coppelia en La Habana nacieron de sus ideas.
En Pilón, también se le agradece una comunidad de edificios que dio hogar a decenas de familias, y muchas otras obras que, después del triunfo revolucionario, como un compromiso cumplido asumió cuando decidió estar al lado de los humildes.
La casa donde residió la familia devino Museo Municipal y permanece envuelta en un halo místico. Fue allí donde se hospedó Eduardo Chibás, el líder ortodoxo cubano, que en una gira por Oriente llegó hasta aquella comarca. A la sombra de un frondoso árbol del confortable chalet fue donde Celia dio los toques finales, junto a Frank Paí
s García, líder del Movimiento 26 de Julio en Oriente, al plan para apoyar el Desembarco del Granma en 1956. Fue ella, quien organizó una red de campesinos de la zona para ayudar a los expedicionarios.A finales de 1956 se trasladó a Manzanillo y, ante la presión de las autoridades batistianas por sus actividades en el llano, al año siguiente se convirtió en la primera mujer en unirse a los barbudos. También se dice que continuó infatigable hasta su muerte. La rica vegetación que adorna algunos salones del Consejo de Estado contribuye a dar frescura a una imagen entrañable y generosa, para muchos cubanos, como es la de Celia.
La segunda foto es el batey del central Cape Cruz, Ensenada de Mora o Pilón, en 1942. La tercera foto del post fue tomada en 1957, Celia está al centro, entre Haydeé Santamaría y Raúl Castro.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Regreso a casa
Cuando salí desde Las Tunas hacia allá, el pasado martes, bajo la lluvia y sin saber a qué hora ni en qué llegaría, estuve a punto de reconsiderar mi decisión. Finalmente apareció a las 12 del mediodía un camión privado del 58, de esos Ford, Chevrolet o no sé qué marca norteamericana (cuando se está viajando en "botella" en Cuba lo que menos importa es de dónde viene el vehículo, sino para dónde va). Los pasajeros íbamos como sardinas en lata y yo mirando el reloj y repasando qué otras opciones pude tener para hacer mi visita familiar(casi únicamente suspenderla).Tras una 5 horas de recorrido, sol, sube y baja de los vehículos, me sentí súper afortunada de haber dejado atrás unos 200 kilómetros de carretera y arribar al destino con la luz del sol del mismo día de mi salida.
Cuando puse mis pies en tierra de Pilón, además de corroborar que por mucho que llueva en algunas provincias, otras siguen con clima semidesértico, sabía de la vida personal de no sé cuántas personas compañeras casuales del viaje. Sin proponerme tal cosa, eh?
Tan solo de sentarse a mi lado, una mujer de unos 45 años me preguntó la hora y de repente comenzó a contarme hacia dónde iba y lo difícil que se le hacía desde Camagüey visitar a su madre en Santiago de Cuba. Al momento me vi con par de álbumes de las fotos de 15 años de sus hijas, escuchando los problemas con su pareja actual e intentando responder a su pregunta de ¿qué tú crees? sobre cambiar de trabajo. Cuando descendí del camión me di cuenta de que ni siquiera sabía el nombre de la señora.
Y es bueno comprobar que, por mucho que las carencias y las crisis hacen mella en los sentimientos de algunos nacidos acá, otros, una gran parte, siguen siendo espontáneos, francos, como el cubano de a pie que lleva sobre sí el nacimiento de una nación, de sus tradiciones, idiosincrasia y lo mejor de nosotros.
En algunas partes de Cuba los guajiros llevan jeans, tienen televisores Panda, refrigerados Haier, pero el alma sigue siendo noble, sencilla, abierta para todos. A otro compañero de viaje le oí contar cómo había conseguido plátanos para llevar hacia otra provincia y el hombre que se los suministró le dijo que si volvía a insistir en pagárselos se ofendería y le quitaría los plátanos. El campesino sabía que los plátanos estaban perdidos en algunos lugares del país, por culpa de los ciclones, y esos eran para la papilla de un niño pequeño, cómo se le ocurriría a alguien cobrarlos en ese caso. Y casi todos sabemos cuánto cuesta disponer de esa vianda ahora aquí.
En fin, que en esta ausencia temporal me he sentido obligada a compartir estas experiencias. Y, al regreso, no importa si encontré algunos juguetes y zapatos fuera de lugar, solo consigo sonreír por tener la dicha familiar, tanto la de origen como la que he conseguido crear junto a mi esposo.
sábado, 18 de octubre de 2008
¿De dónde son los cantantes?

El 20 de octubre es el Día de la Cultura Cubana. Por esta época cada año, mucha gente se pone seria para teorizar sobre nuestra identidad cultural, qué nos distingue, qué es cubanidad... En fin... Sobre estos asuntos a mí me vienen a la cabeza casi siempre las mismas dudas: ¿una es de donde nace, crece, vive o del lugar con el cual se identifica? Porque si naces en Cuba, de padres cubanos y a los dos días te vas de aquí, probablemente siempre te llamarás por ese gentilicio, aunque no sepas ni a qué hora mataron a Lola.
Pero, si naces en el Oriente del Archipiélago y emigras hacia la capital a los 15 años, dirás a los cuatro viento: "¡yo soy habanero!" Cuando de identificarse con un país se trata, cuántos africanos o latinos no andarán por ahí diciendo ser franceses sin siquiera haber visto jamás una fotografía de El Louvre. Me niego a seguir teorizando sobre el tema.
Pero, si naces en el Oriente del Archipiélago y emigras hacia la capital a los 15 años, dirás a los cuatro viento: "¡yo soy habanero!" Cuando de identificarse con un país se trata, cuántos africanos o latinos no andarán por ahí diciendo ser franceses sin siquiera haber visto jamás una fotografía de El Louvre. Me niego a seguir teorizando sobre el tema.
De todas maneras, le debo una líneas a mi pueblo: Pilón, localizado a 84 km de la ciudad más importante de la zona, Manzanillo, y a casi 120 km de la cabecera de la provincia, Bayamo. Después de salir de allí a estudiar a los 11 años de edad, siento que me he pasado la vida tratando de alejarme de mi lugar de nacimiento, porque con una "salida" tan temprana quedan pocos amigos y al regresar parece como si no conociera a nadie. Y aterroriza eso de "pueblo pequeño, infierno grande".En cambio, cargo a todas partes un deseo irrefrenable de ver y oler el mar. Imagino que le suceda a cualquier nacido cerca de la costa. Ya sea en Río de Janeiro o Luanda, salvando las distancias. Tampoco he podido reprimir ese orgullo cuasi infantil cuando veo triunfar a algún coterráneo. Y, lejos de mi pueblecito, me gusta hablarle a quien quiera escuchar sobre las bondades de la naturaleza por allá, el papel invaluable de su gente en la historia Patria o cómo los piloneros siguen recuperándose de los destrozos del huracán Dennis en el 2005.
En este Día de la Cultura Cubana a mí no se me ocurre otra cosa que volver a mis orígenes, a mi esencia... a mi identidad.
En este Día de la Cultura Cubana a mí no se me ocurre otra cosa que volver a mis orígenes, a mi esencia... a mi identidad.
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