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martes, 16 de diciembre de 2014

Un día para recordar en Bayamo

Caminar por las calles de Bayamo es un viaje a la historia. Quizás suene a cliché, pero así lo sentimos mis hijas y yo, en una experiencia que todo cubano debía experimentar. El Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, el monumento a Perucho Figueredo, donde se entonó por primera vez nuestro Himno Nacional y la zona más antigua (recuérdese que aquel devastador incendio de 1869 que leemos en los libros escolares, dejó pocos vestigios de la villa). Esa parte de nuestra historia Patria coexiste en armonía con la modernidad, representada en un bulevar donde se ofertan diversos y atractivos servicios.

domingo, 8 de abril de 2012

Costumbres y mitos de los cubanos

En La Habana creen que en Cuba ya no se "soban" a las personas para eliminar el "empacho". Por si acaso hace falta referencias, se trata del acto de apretar los músculos gemelos una y otra vez, previo engrase de las manos de quien tiene el don, hasta eliminar esa bola que, según todos los creyentes de esta práctica, guarda una estrecha relación con la comida retenida y que impide la digestión. Algunos pacientes dicen que ciertos médicos lo sugieren cuando los niños tienen vómitos, inapetencia, tal vez diarrea y fiebre. La mayoría de los galenos hasta donde sé lo descartan o se mantienen indiferentes ante esa creencia popular. Los defensores aseguran que la base científica se encuentra en los puntos del cuerpo humano que al ser esimulados provocan determinado efecto, sostén de la medicina natural. Por eso escribí que en la capital cubana dan por eliminado el fenómeno y asociado con atraso, incultura, cosas del pasado prerrevolucionario. Pero, no es así. En muchas provincias de las regiones cubanas se aplica esta suerte de "acupuntura empírica" como si tal cosa, sin cuestionarse hasta dónde sí o no. Y, lo confieso, frente a ese cuadro clínico, mientras se determina el diagnóstico o por el anhelo de ver curado a un niño, la solución se busca en todas partes. Lo que sí podría asegurar es que ya no son tantas las personas seguidoras de "sobar", tal vez porque escasean quienes se atreven a hacerlo o porque la presencia especializada está al alcance de la mano. Creer en el empacho y en su solución es uno de los mitos enraizados entre los cubanos de varias generaciones. En cambio, uno de los que se asocian más con las supersticiones es el del "mal de ojo". Hay personas mayores que atestiguan daños causados a un bebé cuando alguien con "malos ojos" lo "celebra". Para esto, la solución se halla en prender de un alfiler unos ojitos de Santa Lucía, usar prendas rojas o un hilo d ese color anudado a la muñeca o al tobillo del pequeño.
Las abuelas también garantizan la certeza de lo que representa "coger sereno", es decir, esa brisa nocturna, que de no cubrirse la cabeza, puede originar resfriados, espasmos y sabe quién cuántos males más. Tal vez esta sea una de las tradiciones más cercanas a la desaparición, aunque la mayoría de las madres de niños pequeños los llevan cubiertos cuando le alcanza la noche fuera de casa. Claro, que con las costumbres noctámbulas de los jóvenes y menos jóvenes, estas sí se van quedando en el pasado o reservadas cada vez más para bebés.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La herencia de Adán y Eva

Algunos titulares recientes fechados en Japón refieren que por allá va desapareciendo de las expectativas, principalmente de los jóvenes, la idea de vivir en parejas. No sé si conservan la reproducción entre sus pensamientos, pero al parecer para ello no es importante eso de que dos personas compartan su existencia. La formación de la pareja es tan ancestral como la propia Humanidad, a la vez que desde sus orígenes ha variado notablemente con la propia existencia, según las latitudes, la cultura o las propias épocas. Es por eso, que hoy son modas muy lejanas el lenguaje de los abanicos o los bailes de salón propicios para cortejar o ser cortejadas en el siglo XIX. Pero, nadie pensaría años atrás en comenzar una relación con solo acercarse a la persona de su interés, tal como ocurre entre los jóvenes de hoy. “Ahora somos menos tímidos y más atrevidos que antes; a veces las relaciones se inician por casualidad y desde la primera frase se sabe si tendremos éxito o no”. Así suelen comentar los jovencitos la manera en que comienzan una relación de pareja. Las formas para expresar el amor han cambiado mucho, pero los amantes reconocen a los ojos como el medio principal para comunicar los sentimientos. Las serenatas, las cartas perfumadas y los discursos pródigos en frases dulces eran también parte del ábrete sésamo para facilitar el acercamiento, pero hace ya varias décadas. En fechas más recientes, las extensas declaraciones de amor recorrían las manos ansiosas de los adolescentes con pretensiones de impresionar al objeto de su atracción, a través de palabras aprendidas de memoria que luego saldrían de sus labios como la más romántica improvisación. Pero, los tiempos cambian. Y, el amor en todas sus fases no ha quedado exento de transformaciones que han derivado en modos muy peculiares y modernos de concretarse. Incluso, ya las muchachas no necesitan esperar pasivamente que los varones le transmitan su interés, sino que muchas veces toman la iniciativa.
Para las actuales generaciones, las maneras actuales de enamorarse son fruto del progreso “el romanticismo pasó de moda”, se atreven a asegurar muchos.

martes, 17 de agosto de 2010

Caliente, Amargo Fuerte y Escaso

No son pocas las personas que en Cuba consideran que el cafeto es una especie botánica endémica, o que por acá se comenzó a consumir su extracto negro: el café. Así de fuerte es la tradición y su presencia en las costumbres cotidianas. Un proverbio turco reza que el café debe ser negro como el diablo, caliente como el infierno, puro como un ángel y suave como el amor.
El proceso para su elaboración ha dejado atrás, o solo reservado para las zonas más rurales, el típico pilón, con el cual se convertían en polvo los granos oscuros. Después de la máquina para molerlo manualmente, la mayoría de las personas lo adquieren ya en cantidades previamente empaquetadas del polvo. Y el lejano colador, confeccionado de tela con forma de cono donde el café y el agua se mezclaban para formar el líquido humeante, cedió su lugar a la cafetera hasta llegar a su versión eléctrica.
También ha encontrado en la historia defensores de sus propiedades cosméticas y revitalizantes. En tiempos remotos, las tribus africanas preparaban una pasta con el grano que daban a los guerreros para insuflarles valor. Y, retomando aplicaciones antiguas, algunos tratamientos de belleza hoy en día conceden un lugar privilegiado al café para mejorar la piel y dar masajes a los pies.
A pesar de su extensión casi omnipresente en todo el mundo, la introducción del café en Cuba, por ejemplo, pasó por la crítica social y las prohibiciones. A la llegada de los conquistadores al Nuevo Mundo, aquí no se tenía conocimiento sobre la existencia del café. Los nacidos en estas tierras solían ingerir chocolate.
El descubrimiento del cafeto, y sus propiedades estimulantes, se le atribuyen a un pastor etíope en 1440. Se dice que mientras llevaba a sus ovejas en busca de alimentos, observó como saltaban y se excitaban después de comer unos granos oscuros y olorosos. Más tarde la planta se extendió por Europa y al resto del mundo no le fue ajeno. Las colonias francesas fueron las primeras en recibirlo por acá. Al concluir la rebelión de negros dominicanos se diseminó por América Latina. El consumo, luego, se asoció con negros rebelados y franceses atrevidos.
Las conversaciones amistosas y de trabajo encuentran un escenario cómodo alrededor de tazas de café. Casi como rituales, las visitas del hogar aguardan y dialogan mientras bulle una cafetera humeante. El ritmo de vida en la actualidad también perpetúa esta bebida negra como un estimulante insomne para derrotar el sueño y la monotonía.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La seriedad de jugar

Casi todos recordamos nuestra etapa infantil de forma ideal y también es común criticar en alguna medida a las generaciones sucesoras. Por eso creo lógico que los adultos reparemos suspicaces en la manera en que gustan recrearse los niños y las niñas de hoy.
Muchos especialistas presagian la muerte natural de los juegos tradicionales ante la avalancha de los medios electrónicos interactivos. Incluso, algunos entendidos han logrado establecer relación entre la violencia infantil y juvenil en algunas sociedades, y la manera en que en esas edades se emplea el tiempo libre y la influencia de factores externos como el cine.

El niño no es niño porque juega, sino que precisamente juega porque es un niño, aseguran los expertos. Y, por ello, muchas son las opiniones vertidas en torno al tema del espacio y la ocupación principal de los infantes: jugar. Resulta fácilmente comprobable la teoría de que desde los primeros meses de vida esa actividad física es un medio indispensable para la formación de la personalidad. ¿Pero la realidad del presente es igual a la de hace unos años atrás?
Por supuesto que se impone la dialéctica, por mucho que nos gusten Al ánimo, La gallinita ciega, Al zunzún de la caravela, Poner el rabo al burro... y edulcoremos nuestro pasado.
Si se indaga entre los niños, sus preferencias varían según el sexo, la edad, la procedencia social y geográfica. Mientras unos gozan deslizándose loma abajo sobre una yagua en las zonas rurales, otros siguen optando por las bolas en el patio de la casa o de la escuela. Resalta a la vista también, de acuerdo con la época del año, cómo se ponen de moda lo mismo empinar cometas o papalotes, que simular ser corsario, aunque los partidos de béisbol, fútbol, baloncesto, ajedrez "no tienen momento fijo".
Algunas personas entradas en años se atreven a afirmar que los muchachos de ahora no saben jugar. En los centros estudiantiles de Las Tunas, por ejemplo, se buscan formas para reavivar aquellos entretenimientos que en algún momento hicieron las delicias de los abuelos actuales. Y para eso se parte de la certeza de que los juegos tradicionales facilitan el desarrollo físico sano, el pensamiento y la imaginación.

Tampoco se puede negar que en este milenio los atari, nintendo, vídeo juegos y otros entretenimientos electrónicos ganan cada más espacio y preferencias. Y sus detractores insisten en que atentan contra la necesidad de socialización de los pequeños, los convierten en seres egoístas y restan vuelo a la imaginación.
Los juegos tradiciones forman parte de nuestra cultura e idiosincrasia; esa es la razón por la cual muchos creen que retomarlos no es cosa de juegos y los espacios escolares se prestan para esto, sin demeritar las opciones que se abren paso en el presente.

jueves, 6 de agosto de 2009

Horóscopos

La suerte es el pretexto de los fracasados, insiste Neruda desde su eternidad de poeta cercano y filósofo del alma. Y una lo invoca con regularidad, sobre todo cuando ciertos hechos parecen sacados de la profecía de una bola de cristal. O al culpar al azar por una fatalidad. Tú eres el resultado de ti mismo, vuelve el escritor chileno y universal a llamarnos a la cordura. Pero, basta de abstracciones.
Recientemente, un grupo de adolescentes me preguntaba: ¿Por qué las publicaciones cubanas no dedican espacio al horóscopo? En ese instante, no solo Neruda sirve para explicar la razón. Las razones conocidas se hallan en similares motivos para no hacerse eco de la literatura de folletín, los chismes de celebridades, entre otras banalidades que pululan en periódicos y revistas de diverso contenido.
Sin embargo, casi todo el mundo conoce el signo zodiacal al cual pertenece su fecha de nacimiento. Ya no solo con esos 12 que van desde Capricornio a Sagitario, sino también sabemos qué animal nos corresponde en el Horóscopo Chino, en el Maya, en el Azteca o cuantos aparezcan por ahí. Aquí, entre nos, simpatizo con muchos rasgos de mi Capricornio, y prefiero cómo suena ser del año del Perro, que Cerdo o Rata.
En los últimos tiempos la prensa considerada tradicionalmente seria dedica páginas a los augurios astrológicos, como una concesión para ganar consumidores. Internet también nació con este detalle. Los medios de comunicación en Cuba llevan en su sino la urgencia. Y sus secciones de entretenimiento pretenden educar mientras recrean. Mas, el asunto no se reduce a las publicaciones.
Algunos foros seudocientíficos internacionales se suceden en el debate de si la posición de los astros al nacer un ser humano, incide en los éxitos futuros en el amor, en la economía, en el trabajo. Pero, además, si esa colocación determina el carácter y la personalidad del individuo. Por encima del resultado investigativo, cuesta ignorar que estos asuntos también generan enormes dividendos.
La carencia de bases científicas demostradas inclina la balanza a ver el Horóscopo en que la persona aprende a conocerse a sí misma. Máxime, si el signo dicta una conducta
y el individuo sabe que es lo contrario. Así que no sé si el carácter fuerte de mi hija menor Beatriz se debe a que es Aries o a los genes.
El peligro de este hecho radica en que las personas se priven de relaciones interpersonales, de asistir a determinados lugares o situaciones, o escoger un camino para su vida diferente al deseado, por la sola condición de aparecer escrito en la página de una revista o estar establecido que Virgo y Leo no deben mezclarse.
El conocimiento científico y la vida misma sí han permitido comprobar que cada persona logra lo que sea capaz de entregar de sí o de aspirar, de acuerdo con sus capacidades y aptitudes. El origen de un fracaso, o una conquista, se encuentra con más facilidad mirándonos hacia dentro, que buscando respuestas en el cielo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Caliente, Amargo, Fuerte y Escaso, CAFÉ


Algunas encumbradas obras de la literatura y poemas clásicos han nacido en las mesas o en el mostrador de una cafetería. Acerca del café han meditado escritores, músicos, intelectuales. Un proverbio turco reza que el café debe ser negro como el diablo, caliente como el infierno, puro como un ángel y suave como el amor.
El consumo de café se ha enraizado tanto en la población cubana, que ya forma parte de sus tradiciones y de las costumbres cotidianas.
Las conversaciones amistosas y de trabajo encuentran un escenario cómodo alrededor de tazas de café. Casi como rituales, las visitas del hogar aguardan y dialogan mientras bulle una cafetera humeante. El ritmo de vida en la actualidad también perpetúa esta bebida negra como un estimulante insomne para derrotar el sueño y la monotonía.
El brebaje aromático ha encontrado en la historia defensores de sus propiedades cosméticas y revitalizantes. En tiempos remotos, las tribus africanas preparaban una pasta con el grano que daban a los guerreros para insuflarles valor. Y, retomando aplicaciones antiguas, algunos tratamientos de belleza hoy en día conceden un lugar privilegiado al café para mejorar la piel y dar masajes a los pies.
A pesar de su extensión casi omnipresente en todo el mundo, la introducción del café en Cuba, por ejemplo, pasó por la crítica social y las prohibiciones.
A la llegada de los conquistadores al Nuevo Mundo, por acá no se tenía conocimiento sobre la existencia del café. Los nacidos en las tierras americanas solían ingerir chocolate.
El descubrimiento del cafeto, y sus propiedades estimulantes, se le atribuyen a un pastor etíope en 1440. Se dice que mientras llevaba a sus ovejas en busca de alimentos, observó como saltaban y se excitaban después de comer unos granos oscuros y olorosos. Más tarde la planta se extendió por Europa y al resto del mundo le llegó el incofundible aroma. Las colonias francesas fueron las primeras en recibirlo por acá. Al concluir la rebelión de negros haitianos se diseminó por América Latina.
Una vez introducido el cafeto en Cuba, los primeros consumidores del brebaje eran vistos como desafiantes de las buenas costumbres, al relacionarse con negros y franceses atrevidos.
Los investigadores calculan que anualmente los terrícolas consumen unas 200 mil millones de tazas de café. Pero también se le asocia con una enfermedad nombrada hace pocos años: el cafeinismo. Mientras dos o tres tazas podrían funcionar como antioxidantes en el organismo, dosis mayores provocan incluso crisis de angustia o el pánico agudo, según apuntan estudios actuales. Las autoridades sanitarias se inclinan por la labor preventiva para desestimular el hábito.
Por lo general, los fumadores encuentran en el café un impulso para llevar el cigarro a la boca y un pretexto para no abandonar la nicotina. Y establecen así un círculo vicioso bastante recurrente en el paisaje contemporáneo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Bailar en casa del trompo


El baile le es al cubano como la vida misma. Desde que se nace en este archipiélago la existencia discurre al ritmo de la música. Y, si no se ha percatado, repare en cuáles son las primeras “gracias” aprendidas por quienes todavía no saben siquiera nombrar a mamá. Observará sin sorpresa que antes de dominar el uso de una cuchara, ya el cuerpo se mueve al compás de la salsa, el merengue o la llamada timba.
No obstante, a los contemporáneos del mozambique y el charlestón, no les convence del todo esa manera desenfrenada, independiente y brincadora de bailar en la actualidad. La mayoría de ellos sigue apostando por la danza de parejas enlazadas, sobre “un solo ladrillo” y preferiblemente en salón.
Obviamente, los tiempos han variado. En realidad, nos han obligado a cambiar a nosotros. Y esa forma moderna de divertirse tan solo constituye otra expresión de cómo los jóvenes de hoy asumen la vida: desprejuiciados, vitales y sin ataduras. También los artistas conciben sus interpretaciones para determinado tipo de público y lugar. Pero, lo cortés no quita lo valiente. De tan espontáneos modos de bailar se han perdido derroteros que en cualquier época han enorgullecido y distinguen a los habitantes de este suelo. Y, en esa carrera, se olvidan tradiciones que, hasta en su simple acepción, exigen la transmisión de una generación a la sucesiva.
En buena parte del mundo las personas se hacen la idea -bastante errada y absoluta, por cierto- de que en Cuba todos y todas dominan el un, dos, tres para bailar el son. El hecho de disfrutar al ritmo de una lata y un palo no garantiza hacerlo técnicamente bien o con capacidad de enseñarlo. De forma similar ocurre cuando imaginamos que cualquier asiático es experto del kung fú y diversas artes marciales. Estereotipos formados con el tiempo. Pero, lo cierto es que solicitarle a la mayoría de los adolescentes, aquí y ahora, demostrar los pasos del cha cha chá, el mambo y el danzón resultaría hacerlos pasar por las horcas caudinas.
El asunto no es nuevo. Desde hace ya algunos años, quienes rondan los cincuenta y más, han reclamado en diferentes tribunas la creación de espacios para bailar a la usanza de la época de oro de la música tradicional cubana. También han visto, impotentes, que solo aumentan los concebidos para las discotecas y la popular, hecha con los patrones de ahora. Incluso, muchos visitantes extranjeros solicitan la apertura de más lugares concebidos con tal fin, pues ese rasgo se encuentra entre los de mayor interés para los seguidores de nuestra cultura.
Un poco más allá, algunos intelectuales se han pronunciado por revisar si el danzón debe seguir siendo nuestro baile nacional. Cada vez se cuentan por menos quienes conocen sus pasos, les gusta y lo cultivan en las composiciones.
La coyuntura actual que hace respirar ambiente de cultura puede permitir, rectificar y rescatar a tiempo ciertos olvidos. De hecho, algunos artistas, como el reconocido músico Adalberto Álvarez, promueven el baile del casino, aunque muchos adultos, seguidores de las tradiciones, palidezcan ante el actual ritmo del reguetón.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Princesas por un día

Anoche comenzaron en una azotea cerca de mi casa los ensayos para una fiesta de 15 años. Igual cantidad de parejas de adolescentes, danzan al compás de la música de Tiempo de vals, interpretada por Chayanne, y guiadas por la voz de un coreógrafo contratado para la ocasión. Se trata de uno solo de los muchos preparativos exigidos para una celebración de este tipo en Cuba. Tal vez, después la homenajeada, ni siquiera logre identificar este ritmo interpretado por otro.
Podría apostar que la muchacha no habla de otra cosa en la escuela. La ilusión del momento por llegar ocupa cualquier pensamiento, incluido los que podría dedicarles a las materias del grado escolar que cursa. Soñar con la fiesta y hacer, junto a la madre, la lista de los invitados es suficiente ocupación.
En casa, desde hace meses, la familia ha reservado el salón donde bailarán las parejas y alquilado los trajes, a la usanza de cuentos de hadas, de cada uno de los 30 integrantes de la coreografía. Los padres de seguro desde el mismo momento en que nació su hija han ahorrado cada centavo para hacer una fiesta "que suene", para que "todos sepan que ella sí tuvo 15". No importa qué venga después.
La llegada a esta edad siempre se ha visto como oportunidad de ganar una especie de pasaporte a la adultez, el cual no solo significa poder afeitar axilas, piernas y cejas o modificar el cabello de las muchachas, sino también obtener permisos de salidas, tener novios y más libertades, según los conceptos de cada familia. Sí coinciden muchas personas en ver esta etapa como “algo bonito” y “una despedida a la niñez”.
Tal aura cuasi romántica ha visto entre nosotros evidentes transformaciones en los últimos años, con el resurgir del baile del vals, las 15 parejas, la lentejuela, el alquiler de grandes locales públicos... Tengo una amiga convencida de que aunque esta tradición da colorido a la fiesta, con el tiempo una se da cuenta de que lo más útil son las fotos para el recuerdo y comprar lo que haga falta.
Nada de esto tiene que ver con la expresión de "fulana no tuvo 15", esta significa que alguien nació sin ningún atributo físico con méritos para dejar en una foto. Pronto subiré una de las mías.


sábado, 13 de diciembre de 2008

Vestir a la cubana

Sin ignorar las influencias fundamentalmente europeas, en casi todas las épocas, el clima tropical de Cuba ha condicionado la manera de construir las viviendas, las costumbres, los comestibles. También, ha incidido en muchos diseños de vestuarios, la moda y hasta propició la creación de piezas de ropa que hoy nos distinguen en el mundo.
Si hacemos una retrospectiva podremos encontrar que en los siglos anteriores, las ropas que lucía la aristocracia criolla resultaban copia fiel de la que se exhibía en Europa y, después, En estados Unidos. No importaba si las condiciones del clima fueran distintas. Poco a poco se introducían colores y variaciones impuestos por el sofocante calor y otras condiciones locales.
Sin embargo, una de esas prendas se ha extendido sobre todo por América Latina. Y no resulta desconocida en distintos lares del mundo, como elegante, cómoda y apropiada para las estaciones más calurosas: la guayabera.
Las investigaciones apuntan a que el origen de esa indumentaria, descrita como una especie de chaquetilla, tuvo su origen entre el campesinado de La Mayor de las Antillas, particularmente en la zona de Sancti Spiritus a finales del siglo XVIII. El comercio con México permitió la emigración de la guayabera más adelante, y en Yucatán encontró hogar y motivó a una amplia cantidad de productores.
Aunque por acá se asoció en sus orígenes a los llamados guajiros o trabajadores de campo, después pasó a usarse en las zonas urbanas. La prenda de vestir se modificó y entró en el escaparate de muchas mujeres y escaló los exclusivos planos de las piezas ideales para los paseos nocturnos y los momentos de etiqueta.
Quizás hoy escasea en los roperos juveniles, en cambio sí constituye una tradición enraizada entre los cubanos y a la cual se le ha dedicado espacio en composiciones musicales y entre los símbolos de nuestra cultura. Los modistas del patio pretenden revitalizar la pieza con elementos contemporáneos y ajustarlos a las edades, momentos del día y los dictados actuales de la moda.
Sin lugar a dudas, es este nuestro traje típico y no falta en fiestas, motivos u ocasiones auténticamente cubanas, ya sea procedentes de nuestro país o llegadas desde otro lugar; y confeccionadas en hilo, lino o en seda. De cualquier modo, frescas, elegantes y funcionales, se mantienen las guayaberas.