La sensación de impotencia o verse como ingenuo e incauto no impide que muchas personas hagan la denuncia, bloqueen la tarjeta SIM para que no sea utilizado el saldo ni se pueda usar el equipo al ser incluido en la llamada "lista negra". Pero al parecer los ladrones han encontrado la manera de sortear esos bloqueos, porque cada vez aparece menos el botín. Así me lo dijo una empleada de la empresa. Entonces el cliente queda de manos cruzadas intentando olvidar el percance o acumulándolo entre los objetos que hemos perdido alguna vez.
En los años 90 al transporte público conocido como "camello" se le asoció a la película del sábado con violencia, sexo y lenguaje de adultos. En ese contexto los carteristas pululaban en las ciudades y la crisis se notaba en muchas partes. Pero, se supone que todo eso lo dejamos atrás. Y, aunque el transporte público dista del nivel de aspiración de los cubanos, no debemos ver como algo pintoresco que cualquier delincuente nos "escanee" la cartera o el cuerpo a ver que nos quita.
Lo que no le puede suceder a esta sociedad es la entronización de la impunidad y la pérdida de su seguridad ciudadana, valorada por muchos foráneos y nacionales, como nuestro bien más preciado. Ayer eran las cadenas doradas arrancadas del cuello sin tapujos, hoy son los celulares "discretamente" sustraídos del bolsillo ¿y mañana?.
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