lunes, 5 de diciembre de 2016

El día después

Este domingo 4 de diciembre concluyó el duelo oficial en Cuba por el fallecimiento de Fidel. Quizás pensamos que a las 12 del día habría algo diferente que anunciara la vuelta a la normalidad, como suele hacerse después del paso de un ciclón. Pero no sucedió. Mis vecinos reguetoneros no pusieron música. Tampoco los fans de las rancheras y las canciones estilo Álvaro Torres. Solo cierta variedad en la programación televisiva demostraba un cambio con lo vivido en toda la semana, desde aquella inolvidable alocución de Raúl cerca de la medianoche del viernes 25 de noviembre.


Pero lo que sí resultó relevante es que los habituales tambores de festejo religioso por Santa Bárbara o Shangó, hicieron silencio. Esta deidad representada con una espada al parecer también hizo su ofrenda.
Casi todas las películas cubanas de corte patriótico pasaron este domingo por la TV, los muñequitos fueron de Elpidio Valdés y dramatizados, el policíaco de la noche. El silencio podía -puede- tocarse todavía en las calles.  Y es que el país no va a pasar a la normalidad como la conocen otros. Algo grande pasó  y removió a todos por dentro.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Las Tunas despide cortejo fúnebre de Fidel





(Fotos de Ángel Chimeno)

Fidel otra vez en Las Tunas






(Fotos de Reynaldo López Peña)

Caravana al futuro

Hoy la historia es otra y a la vez la misma de aquel Enero glorioso. La Caravana, El Patriotismo. La Memoria. Y el rebelde que ya antes de 1959 inspirara a tantos, ahora emprende viaje a la eternidad.
Nunca importó del todo no haber sido testigo presencial para sentirlo. Cualquier cubano puede revivir y contar aquellas jornadas de euforia cuando Fidel al frente compartía el contagio de la victoria por ciudades, pueblos, caseríos de un extremo a otro de la isla grande hacia La Habana.

Después de la medianoche del 3 de Enero, los vehículos dejaban detrás la ciudad de Holguín y llegaban en la madrugada a la antigua Victoria de las Tunas. Una pequeña ciudad atravesada por la Carretera Central. Tal vez por ese mismo horario, no se tiene constancia gráfica del paso por aquí de los camiones y carros descapotados con jóvenes jubilosos que recibían el cariño del pueblo.
Así ha quedado descrito: "La mañana se presenta levemente soleada. Los rebeldes se encaminan hacia territorio camagüeyano. Cerca de Las Tunas, Fidel saluda al comandante Manuel (Piti) Fajardo, al frente de la Columna 12 del IV Frente Oriental Simón Bolívar. Los habitantes de la ciudad viven una jornada de júbilo.
"Llegamos a los límites con la provincia de Camagüey –evoca Almeida– al amanecer del día 4. En los tramos largos y descampados, el viento besa a los que van en los camiones y en los autos descapotados. (...)
"Jinetes con vestimentas elegantes y botas lustrosas, alineados en briosos caballos, sombreros de fieltro en Caravana, saludan la Caravana. La expectación y la multitud crecen en los límites de los poblados en espera de Fidel".

Otra vez estamos en las calles tuneras para ver a Fidel, ya no hacia La Habana, sino hacia Santiago junto a Martí, a la gloria. Y todos queremos vivirlo, verlo pasar para decirle Hasta Siempre, para dejarle constancia del cariño, porque todos los agradecidos le acompañan.

viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Qué puedo hacer ante la violencia de género?

La pregunta que encabeza este post no se me va. Es una idea recurrente. Un domingo en la mañana escuché a un hombre gritar, vociferar y humillar "a alguien" en su apartamento. Solo se oía una voz. Las miradas de la gente al pasar tenían la misma dirección y nadie se detenía. ¿Qué hacer? Seguramente no soy la única en cuestionarme. Dos hombres junto a un vendedor debatían a propósito del escándalo: "ella está acostumbrada a eso"; "eso es así después de cada borrachera"; "de madre eso, socio"; "si fuera familia mía...". Así se sucedían los comentarios.
Cada vez que paso delante del edificio mi curiosidad me hace mirar a ver quiénes protagonizaban el "espectáculo", a ver cómo se comportan un día cualquiera. Solo la veo a ella a menudo, una vecina como usted o como yo. Pero, hay una diferencia: ella necesita ayuda y no lo sabe. Ella cree que es feliz casi todo el tiempo, cuando no hay alcohol de por medio.
Seguramente a ella le dijeron -y le dicen- que todos los hombres tienen algún defecto, que si no son celosos, beben de vez en cuando (o beben); que algunos parecen buenos y dan golpes... Pero a ella nadie a su alrededor la acepta con una vida libre, independiente, feliz sin un hombre a su lado. Alguien debe decirle que eso no es normal, que nadie tiene derecho a humillar, gritar, maltratar. O que se puede hacer una vida en pareja sobre la base del compañerismo, la amistad, el respeto.
En Cuba estos son comportamientos extendidos de un extremo al otro. Yo prefiero pensar que los actores de estos episodios van sintiendo más vergüenza que antes, cuando bajo el amparo de que "entre hombre y mujer nadie se debe meter" sucedían crímenes supuestamente pasionales con mayor frecuencia. Digo supuestamente porque jamás eso será pasión, se le podrá llamar de cualquier manera horrorosa, pero no con un término hermoso como la pasión. Hasta cierto punto se minimiza el hecho con ese apellido. Es asesinato y punto. Aunque no se publiquen cifras vinculadas a la violencia de género, mi percepción es que hay cada vez menos casos de muertes de mujeres a manos de sus parejas. Pero hay "muertes" de a poquito, como los silencios prolongados, las críticas constantes o exigir disculpas sin causa. Si ocurre uno solo, si una sola mujer es maltratada, de alguna manera todas lo somos.
Una jornada no basta. Un post no alcanza. Pero, qué puedo hacer ante la violencia de género, si las leyes no la tipifican. Si la policía actúa cuando quedan lesiones o alguien denuncia un escándalo público. Todavía estamos empezando ese camino para que las cubanas estemos más protegidas ante esos rasgos del machismo y el sometimiento patriarcal. Por ahora nos queda el alivio de que quien nos lea sepa que no se puede permitir, que siempre hay una opción para salir de ese tipo de relación y, sobre todo, aprender que eso jamás es amor.

martes, 1 de noviembre de 2016

Mis hijas y William Vivanco

Desde la presentación de la obra Barrio Barroco, por la compañía Teatro de las Estaciones, la orquesta matancera Miguel Faílde y el cantautor William Vivanco, mis hijas se han convertido en unas verdaderas fanáticas del trovador. Cada aparición suya por Las Tunas se convierten en una conovcatoria para ellas. Y allí han estado, para disfrutar buen arte y pasar excelentes momentos musicales -con huellas fotográficas y autógrafos de por medio- gracias al talento y gentileza del santiaguero.
Recientemente, Vivanco se presentó por acá en el evento de la AHS que atrajo a varios reconocidos trovadores cubanos.







miércoles, 12 de octubre de 2016

A Baracoa me iré... en algún momento

Casi todos tenemos algún lugar favorito aun sin conocerlo. La fantasía vuela y nos "sitúa" en una calle, imaginamos la foto que no va a faltar, degustamos platos típicos, sentimos el agua tibia del mar y los ríos en el cuerpo... Ese lugar a donde sabemos que iremos en algún momento, esa ciudad cubana que siempre he querido conocer, recorrer, respirar... es Baracoa!!
Ese rincón de nuestro archipiélago, donde el caimán verde reposa sus fauces, es el sitio que no he podido desandar todavía. Pero lo haré.




Este huracán que ahora mismo tiene a tantas familias sin hogar, ocupándose de restaurar los recuerdos mientras levanta paredes o termina un techo, que borra con fe una noche triste y larga, que otea la naturaleza sin indiferencia, ese ciclón inolvidable y alevoso lo único que ha hecho es postergar mi sueño.




He imaginado mi viaje muchas veces. La Farola. Los cucuruchos de coco. El chocolate. El hotel La Rusa (aunque sea para un café). Los ríos, sobre todo el Miel. Las playas. El verde que devolverá al cuadro natural de sus paisajes. Todo eso se recuperará, quizás más hermoso, con tonos más intensos para devolverles a los cubanos su Primera Villa. La Ciudad Primada como les gusta llamarla a los dueños absolutos de esos tesoros.
Así que mientras se reconstruye seguiré conservando esa Baracoa que renacerá, todavía más bella y anhelada.