jueves, 9 de julio de 2009

Vestidos de playa


Puede parecer lo contrario, pero los pequeños trajes de baño no surgieron por vanidad femenina. En el proceso de perder dimensiones hasta llegar al hilo dental, las trusas de los varones también se encogieron con el tiempo. Y la punta del ovillo se encuentra en los cambios de mentalidad y rompimientos de esquemas. Que conste: no hubo malintencionadas provocaciones en aligerar el tamaño de las prendas femeninas, aunque a ellos tampoco les ha molestado.

En los inicios el baño no era público. La atrevida en romper el hielo fue la Duquesa de Berry, una francesa que se lanzó vestida a una fuente mientras festejaba en su palacio. Después, demoró decenas de años para eliminar los calzones abotonados, las túnicas con mangas, las faldas largas, los altos botines y el gorro como atuendos apropiados para ir a la playa. ¿Alguien podría nadar así? Y, tanta tela, no se debía únicamente a la mojigatería. Por aquella etapa primaba el criterio estético de que la piel femenina debía ser blanca, delicada y jamás expuesta al sol.

Las primeras décadas del siglo XX se sorprendieron con la moda de la tez bronceada. Antes de que los moralistas tuvieran tiempo para horrorizarse, las faldas se acortaron, los escotes bajaron y se eliminaron las mangas. Corrían los años 30 y aparecían las primeras trusas, con “vuelitos” y todo. ¡Un escándalo! Luego, la creación de tejidos como el lástex ciñeron las piezas al cuerpo.

La Segunda Guerra Mundial dio un empujoncito para que los hombres mostraran el torso sin avergonzarse. Pero, lo que no tolerarían las conveniencias sociales era que las damas mostraran el resguardado ombligo con esos bikinis, tan explosivos que tomaron el nombre de una isla del Pacífico donde se realizaban pruebas nucleares. Cuando los hombres no se habían acostumbrado del todo a ver la piel femenina expuesta al sol, el trajecito redujo su tamaño y llegaron las tangas. Como espectadores boquiabiertos devoran los del tipo hilo dental, a los que la gente no encuentra relación entre el nombre y el cuidado de las encías.

En esta historia, a las brasileñas se les agradece quitar lo que sobra para disfrutar de un buen baño de mar. Hoy día, mientras la moda se regodea en colores y estilos para las mujeres, hay quienes ven a las trusas de los varones demasiado a la antigua.

Los trajes de baño cada año se someten a los vaivenes de la moda, se retoman vuelitos, estampados; se acorta por aquí y alarga por allá. Ahora los hombres, sobre todo los jóvenes, gustan de shores a la rodilla para sambullirse. La playa, además de refrescante opción veraniega, máxime en las aguas cálidas y transparentes del Caribe –y esto no es una redundancia-; constituyen para algunos un espectáculo como las pasarelas y un espacio para confraternizar… el agua es solo parte de la ambientación o la escenografía


4 comentarios:

Lola dijo...

Que bonito lo has explicado!
Sólo te ha faltado decir (es broma) que cuando nos hacemos "viejecitas" volvemos a taparnos como en los años 30. Por el sol y por no enseñar cosas que ya no nos gustan.......
Gracias por tus palabras de apoyo en mi pena. Besos Lola

Marilú Hernández dijo...

Además de estar de acuerdo con Lola sobre nuestra edad que ya no estamos para enseñar nuestras carnecillas, me gusta que los varones usen truzas, no chores como acostumbran ahora, se ven "cheos" incluso los más jóvenes como David que se ve precioso con ellas y hace ya tres años no las usa, y no es porque sea mi hijo... ja

Adrián Quintero Marrero dijo...

Gracias a Lázaro Sarmiento, me enteré de tu blog....Si él recomienda debe ser bueno...Y tengo la oportunidad de comprobarlo...Me alegra que crezca el número de bitácoras fuera de La Habana...DE Las Tunas siempre llegan cosas buenas gracias a Juan Morales...Ahora tenemos las tuyas.

El sitio de Iris dijo...

Hola, amigos y amigas. Disculpen que no haya respondido antes,tuve dificultades de conectividad. Muchas gracias por leerme y encima comentar.
Lola, pues sí que varían mucho las modas en el vestuario de playa y una quisiera lucir siempre de 20, pero siempre encontramos la manera de disfrutar en estos lugares aunque tengamos que cubrir un poco más el cuerpo.
Luly, me he sorprendido con que sean los jóvenes quienes introdujeron los shores en la vestimentimenta playera... ellos que pueden enseñar más músculos, jaja.
Adrián, con eso que dices me honran Lázaro y tú al visitar mi blog. Gracias. De vez en cuando le comento a Lázaro en el suyo que visito todos los días. Nos vemos.