miércoles, 14 de octubre de 2009

Garantías para electrodomésticos


Muchas veces he tenido la sensación de que las garantías comerciales en Cuba constituyen, más un anuncio de que el equipo o mercancía adquirida en una tienda recaudadora de divisas, no será precisamente para toda la vida; que un margen de tiempo en el cual el dinero del consumidor está protegido. Es decir, parece como si semánticamente ese derecho esté cambiado y, ya no signifique una posibilidad por si su adquisición presenta dificultades pueda reponerla o reciba el importe, sino el vaticinio de que, en efecto, la compra "le dará bateo", ilustrado en el elocuente lenguaje popular.
En ocasiones también he escuchado a algunas personas asegurar que hace unos años, en etapas un poco más solventes de la economía nacional, los compradores se sentían más seguros cuando llevaban a casa un efecto electrodoméstico. Sin pretender ponderar absolutamente lo que nos llegaba desde el este europeo y de la URSS, o intentar comparar modos de producción de países de origen.
Pero la realidad hace notar que muy pocos ciudadanos deciden sustituir sus planchas, lavadoras y batidoras "rusas", por las que constituyen el surtido actual de las shopping, aun cuando prolifere la diversidad de marcas y la imagen del producto llegue de celofán. Pasa que aquellas sacan ventaja por el tiempo en uso, abundan quienes se dedican a arreglarlas y a la vista se yerguen fuertes. Requisitos indispensables en las condiciones del cubano medio.
En cambio, el diapasón de opciones para los consumidores que sí compran las citadas ofertas de las tiendas, debe abrirse. Porque, diferente a lo que ocurre, cuando se presenta una rotura los clientes desearían tener la posibilidad de elegir si componer el equipo, sustituirlo o recibir de vuelta el dinero invertido. Esas dos últimas respuestas se aplican casi excepcionalmente, y lo común es, como suele suceder, hipotecar el funcionamiento futuro del electrodoméstico ante las reparaciones o cambios de piezas en los talleres.
La seguridad de adquirir productos de calidad, en correspondencia con los precios, comienza por traer a nuestras tiendas marcas que en sí misma entrañen una garantía. Por supuesto, de acuerdo con las posibilidades financieras y de otro tipo con que cuenta el país.
La información proporcionada por los dependientes, acerca de la manipulación del equipo, también contribuye a alargar esa vida útil. Y en la protección al consumidor ayudaría igualmente orientar sobre qué vías seguir una vez vencida la garantía.
En este asunto importa sobremanera contar con ese lapso en el cual las reparaciones de los equipos son obligatorias y gratuitas. Asimismo, el comprador necesita una garantía de que ha realizado una buena compra y no sentirse estafado. Y, por otro lado, que pasado ese tiempo dispondrá de un lugar al cual acudir para enmendar cualquier desperfecto y pagar el servicio en moneda nacional. Estos son pasos únicamente destinados a que los compradores se sientan seguros y, a la larga, mejor provecho para los suministradores.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya veo que soy la primera en comentar. Las garantías importan mucho a la gente y aquí, procuramos comprar donde, si la cosa no marcha, te devuelvan el dinero. No pasa esto en todos sitios y a veces te llevas grandes disgustos.
Si quieres pasarte por mi casa, verás un video sobre la gripe A.
Te mando un besito Lola

Lola dijo...

Soy Lola de http://boheme.zruspas.org
No se que ha pasado que ha salido anónimo.

Iris dijo...

Hola, Lola. Bienvenida. Ya pasé por Boheme y vi el video, me quedé sin habla, no supe qué escribir al respecto porque suena tan pero tan increíble todo, y a la vez lógico, tanto que asusta.
Sobre las garantías por acá, eso es un problema porque cuando adquirimos un equipo nos cuesta tanto que quisiéramos que fuera eterno, y por desgracia no duran nada, a veces se se importan productos muy baratos y malos y pagamos los clientes. Besitos, Lola y hasta pronto.