miércoles, 11 de agosto de 2010

Hagamos la paz

En cualquier esquina del archipiélago cubano, las personas conversan sobre las recientes comparecencias y mensajes de Fidel. Después de su recuperación, este momento se ha convertido en un acontecimiento al ver de vuelta al Comandante. “Con las botas puestas”, “con su invicto traje verdeolivo”, comentan los medios de prensa y el ciudadano común. Pero su alerta ante el peligro de una guerra nuclear, nos hace reflexionar con seriedad.
Una amiga en la red social de Facebook, donde se han multiplicado por miles las palabras de seguimiento a este tema, ha escrito que nadie acuda ante un llamado a la guerra. Pero, lamentablemente la vida no funciona así. Y, más que esto, existen personas dispuestas a dar esa orden de ataque, y hacia ellos deben estar dirigidas nuestras voces apelando a la paz en cada foro de debate, diálogos, charlas, páginas personales en internet, en medios y espacios tradicionales o en la Red, para sobrevivir en este tiempo que nos ha tocado.
La reciente conmemoración del aniversario 65 del bombardeo sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, coinciden con la existencia hoy de armas superiores en número y en potencia a las que acabaron con la población de esas urbes, y pasaron a la Historia como un recuerdo de luto para la Humanidad, como nombres asociados a un pasado de dolor. Aquellos años de exterminio no bastaron para construir la Paz en el planeta, al parecer tampoco disuadieron de la guerra en cualquier rincón, ejercer el poder de unos sobre otros, invadir, dominar… Todo esto nos lo recuerda Fidel, con la voz de la experiencia; como ha reconocido alguien, que el Líder de la Revolución tiene la capacidad de visitar el futuro y regresar al presente para advertir, sugerir y enseñar.
La repercusión de las palabras del Comandante ha sido inmediata y ha alcanzado todas las latitudes. Entre nosotros, diversos sectores sociales tuneros se han pronunciado con total apego al llamado a la paz. Matutinos, encuentros formales, conversaciones nos permiten ser optimistas y pensar que la conflagración anunciada puede, y debe, ser impedida.

2 comentarios:

alvaro Locx dijo...

querida Iris el mundo parece esta al borde del colapso en distintas posibilidades no solo la nuclear.

Lola dijo...

No se si seremos capaces de impedir lo peor para la humanidad pero vale la pena oir voces como la tuya reclamando por la paz. Me uno a ti y a todos lo que piensan como tú. Un beso Lola