lunes, 2 de diciembre de 2013

A quién lego mi profesión

La mayor de mis hijas (8 años) dice que va a ser periodista cuando sea grande. También actriz y profesora. Ella misma dice que no sabe cómo podrá hacer las tres cosas a la vez, aunque sus padres también son docentes y profesionales de la prensa, la parte de la actuación no le viene de sus progenitores. La menor de ellas (7 años) asegura que seguirá los pasos de Adele y muy en serio que se toma lo del canto, por cierto. Desde pequeñas ellas asisten a coberturas, reuniones, recorridos, actos... Y encima han intervenido en mis turnos de clases (particularmente para hablar de sus experiencias en las redes sociales y los blogs), además han ido conmigo a tribunales de culminación de estudios, han cuidado exámenes, en fin... no les queda otro remedio que imitar. Más que la vocación de mis niñas -que bien merece unas líneas- me mueve a escribir la diferencia entre este camino soñado y la poca popularidad que va adquiriendo el Periodismo entre los adolescentes que visten sus uniformes azules en Las Tunas. Casi toda mi generación recuerda que esta carrera se incluía entre las de requisitos adicionales y presentarse a pruebas de aptitud (además de los exámenes de ingreso a la Educación Superior)para demostrar sobradamente cultura general, dominio de la expresión oral y la lengua materna, soltura, facilidad comunicativa, entre otros rasgos. Cada una de esas convocatorias recibía por cientos a quienes estaban prontos a concluir el Preuniversitario. Hoy no es así.
Muy lejos de lo que pudiera haberse previsto hace 10 o 15 años, la carrera universitaria para informadores de los medios de comunicación masiva ya solo atrae a menos de una decena en esta provincia. Pero casi pudiera asegurar que este botón de muestra refleja una situación similar a la del resto de Cuba. Mi carrera ya no es popular. Atrás va quedando el sueño de ser periodista, lo que aseguraba elegir lo mejor de lo mejor entre los bachilleres para garantizar un relevo de calidad en las redacciones. Ahora sin aplicar una encuesta, lo cual la amerita, las opciones más atractivas al concluir el duodécimo grado son las relativas a la salud -particularmente Medicina y Estomatología- y las que garantizan una plaza en el llamado sector emergente de la economía -dígase Turismo-. De ahí que las ofertas relacionadas con idiomas siguen siendo de las "inalcanzables" por la mayoría. Y esto nos obliga a meditar puertas adentro en el sector periodístico, en los porqués y en las alternativas. Ojalá sirvieran más que de paliativos las jornada de puertas abiertas para que los profesionales intercambien con el alumnado de los pres y los "enamoren" con los encantos del que definió Gabo como mejor oficio del mundo. Pero cómo convencer a los adolescentes, nacidos frente a limitaciones económicas, que hacer Periodismo en la Cuba actual es un modo de vida, una manera de vivir sin esperar casi nada a cambio.

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