sábado, 3 de octubre de 2009

Tareas domésticas


Cuando yo era adolescente por allá por los años 80 y jugaba a imaginar el futuro, en Cuba los médicos se encontraban en la cima de la pirámide social y, como yo pensaba que esa sería mi profesión por una vocación que no sé de dónde me había nacido, pues también calculaba cuánto ganaría para no tener que cocinar, sino comer en pizzerías y restaurantes; llevar la ropa a lavar y a planchar (quizás) en las tintorerías. Pensar en alguien para limpiarme la casa y fregar eran ideas pequeñoburguesas que a nadie se le ocurrirían por aquella época en mi país.
En ese momento yo no contaba con que casi a punto de escoger la carrera para decidir mi futuro, se me ocurriera que no tenía vocación sacrificada para hacer guardias y levantarme temprano, como requería la Medicina. Tampoco sabía cuál sería la sustituta, pero me parecía que los carros y el nivel de vida de los médicos eran el premio de tener siempre una buena cara para atender bien a los pacientes (vaya ideal el mío) y que yo no la lucía todo el tiempo; estar dispuesta a permanecer estudiando y hasta a perder el pelo de tanto estrés (esta palabra la conocí mucho después). Recuérdese que estas son cavilaciones de adolescentes.
Mientras yo soñaba a ser una profesional, con sueldo muy holgado, vivir en una ciudad con todos los servicios garantizados, tampoco tenía en cuenta lo que se avecinaba. Nadie podría predecir el período especial de los 90 que sumió a Cuba en la peor de las crisis económicas de su historia revolucionaria. Y, entre las muchas consecuencias de este fenómeno, la pirámide social se invirtió . Hoy, aunque los médicos no estén en el peor escaño, los restantes profesionales tampoco estamos siquiera cerca del nivel de vida que esperábamos en los 80.
Es así que mientras estos recuerdos quedan como "cosas de adolescentes", las profesionales cubanas "aterrizamos" las aspiraciones hacia una lavadora moderna que lave, seque, me avise que terminó y si no le molesta entone alguna cancioncilla (estoy soñando, claro). Ahora, planchar siempre será para mí una tortura y espero por otra persona que la prefiera más que yo. Ah, y aguardar por ese futuro tronchado en la década anterior, mientras las tareas domésticas se negocian y comparten en el hogar.

6 comentarios:

Lola dijo...

Que bonito tu post, Iris. La vida da muchos cambios y nunca sabes hacia donde irá.
A mi me gusta cocinar pero odio hacer camas y planchar y como no! odio quitar el polvo.
Te mando besos Lola

Marilú Hernández dijo...

Tú sabes que comparto contigo el post, y sabes cuánto hablamos de las tareas domésticas, es muy bueno, sabroso, estar en casa y disfrutar de la familia junto a las tareas hogarenas, pero ABAJO LA PLANCHA!!!!
un beso

Iris dijo...

Lola y Marilú, gracias por sus comentarios. Creo que este post merece seguirlo porque yo pertenezco a una generación que creció oyendo hablar de erradicar el machismo, de la liberalización de las mujeres, sin embargo, puertas adentro no hemos podido sacudirnos de los prejuicios y de la formación que tiene la sociedad sobre el papel de la mujer. Por eso, casi todos los hombres que cooperan dicen que "ayudan" porque ellos creen firmemente que alguien debe "atenderlos". Un beso a los dos, amigas.

Iris dijo...

FE DE ERRATAS

Última línea: las dos...

Libia dijo...

Hola Iris, no nos conociamos hasta que en mi incesante busqueda de informacion por saber sobre el trabajo domestico ya que es mi tema de tesis en la mestria, di con tu blog y me encanto!, solo que te quiero comentar, ¡ya que veo que somos de la misma generacion! y no soy de Cuba sino de México yo tambien pensaba que siendo profesionista nunca iba a hacerme cargo del trabajo domestico, que equivocada estaba yo! es probable que no lave y planche pero el cuidado de mis hijos, los pagos, la comida, el llenado de la despensa, el de las enfermedades, y la supervicion diaria de que en casa se tengan a la orden los servicios, nadie me la ha arrebatado por el contrario, he ganado, mas trabajo... esta es la realidad de un país con un sistema de simulacion capitalista...Saludos

El sitio de Iris dijo...

Hola, Libia, bienvenida por aquí. Cuenta conmigo si te puedo ayudar con alguna vivencia para tu tesis. Me identifico con casi todo lo que cuentas -digo casi por las obvias diferencias entre nuestros lugares de residencia. Pero, la esencia es la misma, la liberación de la mujer no ha marchado pareja para todos y ahora tenemos más trabajo que nuestras predecesoras. Saludos. Iris