jueves, 4 de julio de 2013

Mis hijas de vacaciones

Cuando se acaba el curso escolar, me ponen muy feliz los resultados que obtienen mis hijas y la significación de dejar un año académico detrás por el aprendizaje, el crecimiento espiritual y físico y todo lo que entraña la culminación de un ciclo y la perspectiva de iniciar otro. Pero, yo como millones de madres cubanas, también pensamos en qué hacer con los hijos durante julio y agosto. Diseñarles un programa de entretenimiento, de esparcimiento y disfrute pasa necesariamente por el dolor de cabeza de la apretada economía hogareña y las ofertas de las instituciones. Eso sin olvidar que mientras ellos, ellas en el caso mío, están de vacaciones, su mamá no lo está, hasta acogerme a mis merecidísimas solo en una quincena de agosto. Así que no queda otra alternativa que llevarlas al trabajo y a todas partes donde vaya. Pero, lo peor del asunto es tener que despertarlas temprano cada mañana.

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