lunes, 17 de noviembre de 2008

El poder de las telenovelas

¡Qué bueno no perder la capacidad de asombro! Ahora me vuelvo a sorprender con la fuerza que tienen en Cuba las telenovelas, sobre todo las brasileñas. Como si no bastara la introducción en nuestro argot cotidiano del vocablo paladar hace unos años, sigo con las cejas arqueadas. Aquella vez, fue Vale todo la que nos dejó esa palabra para señalar aquí a los pequeños restaurantes particulares que nacían por esos años. Nadie ha intentado llamarlos de otro modo, porque sencillamente pocos lo entenderían.
Pues ahora, se trasmite en la Televisión Cubana, en las noches de los martes, jueves y sábados, la novela Mujeres apasionadas, un culebrón que ya se acerca a los 200 capítulos en el aire. Si no es un récord aquí es buen average.
Hace unos días, un grupo de especialistas, médicos y enfermeras, me aseguraron que esta telenovela ha logrado lo que ellas no, ni siquiera el programa de salud bien estructurado en todo el país: la asistencia de un número alto de mujeres a las consultas de pesquisaje y diagnóstico de cáncer de mamas.
En Mujeres apasionadas, uno de los personajes, Hilda, la hermana noble y buena de la protagonista, padece de esta enfermedad crónica. Por supuesto, como suele suceder, ella no lo esperaba y ha sacado alguna que otra lagrimita a las/los televidentes. Es de esta manera que en Cuba, donde casi todo el mundo sigue las telenovelas brasileñas, el trabajo de persuasión ha llegado por ese camino.
Un asunto tan serio como este no ha logrado calar en el sentido de responsabilidad de todas nosotras. Antes sucedió con la citología (Papanicolau), asunto en el cual se ha avanzado de forma notable en la detección del cáncer de cuello de útero. A muchas mujeres, generalmente de edades avanzadas, le han ejercido diversos tipos de presiones para que acudan a los consultorios médicos. A todas las incluidas en la edad fértil, nos citan cada dos o tres años para realizar esta prueba sencilla. Y cientos de cubanas se han salvado del cáncer.
Con el de mama no es tan así. Ni siquiera el autoexamen forma parte de la vida diaria. A veces, solo los casos cercanos de pacientes a nuestro alrededor nos hacen sensibilizar sobre el asunto y en que cualquiera de nosotras lo puede padecer. Y, ya ves, lo que logran las telenovelas.

5 comentarios:

Leila Macor dijo...

Hola Iris, gracias... Y leeré tu blog. El post de los gimnasios y la dieta forzada me gustó mucho. Saludos!

Eliolibre dijo...

Mi esposa aquì en Italia vee las telenovelas de TVE la tele espnola, pronto nus jubilamos y vamos a vivir en Cuba. Tendrà que acostumbrarse a las que dan allì. Yo prefiero la musica, la cultura, el deporte y la politica. Y escuchar la radio que tambien en Cuba es muy buena.
Saludos desde Italia a todos los cubanos.
(disculpe mi idioma)

Tunas-Cuba-Sao-Paulo dijo...

Otro de los términos relacionados con las novelas y que no deja de ser inresante, además de "Los Paladares" son los nombres de los personajes malvados atribuidos a la gripe, por ejemplo.
Recuerdan, entre otros, el personaje de Augusta de la novela "Doña Bella"?

Tunas-Cuba-Sao-Paulo dijo...

Doña Bella, novela de este país, Brasil, transmitida en Cuba con mucho éxito hace añoooooossssssss

El sitio de Iris dijo...

Jorge, me acuerdo de Doña Bella, uy, me estoy poniendo vieja, jajaja, la protagonista Maité proenza.
Con los vocablos de telenovela, recuerdo el célebre catarro Nazaré (Renata Sorah, creo que en Señora del Destino) La influenza se ha quedado sin un nombre personalizado. Un abrazo.