lunes, 16 de noviembre de 2009

La seriedad de jugar

Casi todos recordamos nuestra etapa infantil de forma ideal y también es común criticar en alguna medida a las generaciones sucesoras. Por eso creo lógico que los adultos reparemos suspicaces en la manera en que gustan recrearse los niños y las niñas de hoy.
Muchos especialistas presagian la muerte natural de los juegos tradicionales ante la avalancha de los medios electrónicos interactivos. Incluso, algunos entendidos han logrado establecer relación entre la violencia infantil y juvenil en algunas sociedades, y la manera en que en esas edades se emplea el tiempo libre y la influencia de factores externos como el cine.

El niño no es niño porque juega, sino que precisamente juega porque es un niño, aseguran los expertos. Y, por ello, muchas son las opiniones vertidas en torno al tema del espacio y la ocupación principal de los infantes: jugar. Resulta fácilmente comprobable la teoría de que desde los primeros meses de vida esa actividad física es un medio indispensable para la formación de la personalidad. ¿Pero la realidad del presente es igual a la de hace unos años atrás?
Por supuesto que se impone la dialéctica, por mucho que nos gusten Al ánimo, La gallinita ciega, Al zunzún de la caravela, Poner el rabo al burro... y edulcoremos nuestro pasado.
Si se indaga entre los niños, sus preferencias varían según el sexo, la edad, la procedencia social y geográfica. Mientras unos gozan deslizándose loma abajo sobre una yagua en las zonas rurales, otros siguen optando por las bolas en el patio de la casa o de la escuela. Resalta a la vista también, de acuerdo con la época del año, cómo se ponen de moda lo mismo empinar cometas o papalotes, que simular ser corsario, aunque los partidos de béisbol, fútbol, baloncesto, ajedrez "no tienen momento fijo".
Algunas personas entradas en años se atreven a afirmar que los muchachos de ahora no saben jugar. En los centros estudiantiles de Las Tunas, por ejemplo, se buscan formas para reavivar aquellos entretenimientos que en algún momento hicieron las delicias de los abuelos actuales. Y para eso se parte de la certeza de que los juegos tradicionales facilitan el desarrollo físico sano, el pensamiento y la imaginación.

Tampoco se puede negar que en este milenio los atari, nintendo, vídeo juegos y otros entretenimientos electrónicos ganan cada más espacio y preferencias. Y sus detractores insisten en que atentan contra la necesidad de socialización de los pequeños, los convierten en seres egoístas y restan vuelo a la imaginación.
Los juegos tradiciones forman parte de nuestra cultura e idiosincrasia; esa es la razón por la cual muchos creen que retomarlos no es cosa de juegos y los espacios escolares se prestan para esto, sin demeritar las opciones que se abren paso en el presente.

4 comentarios:

Marilú Hernández dijo...

Qué bueno que tocaste este tema, yo una vez lo hice y me comentaron que recordara que "los tiempos cambian", me entristecí, pues creía que la equivocada era yo y ni siquiera lo dije a nadie.
Y tienes toda la razón, los niños, niños son y necesitan de estos juegos para desarrollar su mente y habilidades, además de relacionarse con sus compañeros, así aprenden a amarse y ayudarse mutuamente, no estoy de acuerdo en que desde que pueden sostener un mouse en sus manitas ya sea este su único y preferido juego y más aún en los varones con los juegos de ametralladoras y matar a muñequitos personificados.
Recuerdo las largas horas en las que un grupo de niñas jugabamos a la muñeca, ya solo lo vemos en los círculos infantiles entre una y otra actividad.
Besos

El sitio de Iris dijo...

Gracias, Mariluly, como siempre. Pues, ya ves, coincidimos. Creo que no se puede vivir de espaldas a la época que nos ha tocado, y a nuestros hijos, pero este asunto no se debe dejar al azar. Pienso que los padres tienen el deber de conducir a los niños por los mejores caminos del juego y de su formación integral. Los estudios están demostrando la desventaja de jugar solo con la computadora, sin relacionarse con los otros. Besitos.

Lola dijo...

Iris: es una pena de verdad que se hayan perdido en el olvido juegos que costaban tan poco dinero y que nos gustaban tanto como "el tranco" o saltar a "la comba" con la canción "al pasar la barca me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero".
Ahora se divierten con cosas que valen mucho dinero y no es que desprecien, es que ni conocen, nuestros estupendos juegos. Una lástima. Besos Lola

El sitio de Iris dijo...

Gracias, Lola. Muchas veces las madres queremos que los hijos queden bobos delante de la tv o de la computadora con tal de atender "nuestras" tareas. Llevarlos a un parque o a los espacios donde puedan jugar es tiempo que dedicamos a otra cosa. Besitos.